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Aparatos del mundo, ¡uníos!
por María Mella, especial para Al Oido
Un tacho de basura en una plaza céntrica tucumana emite sonidos que no nos extrañarían en un viejo disco de Kraftwerk. Los paseantes huyen, pero regresan al comprobar que sus cuerpos son los disparadores de esas oscilaciones. Desde su galaxia secreta, Mateo Carabajal, perpetrador de esta travesura sónica, ya diseña futuros ataques al aburrimiento.

Los aparatos de Mateo es un documental dirigido por el tucumano José Villafañe – a quien vale la pena conocer a través de su pequeña gran obra found footage “Elvira en el rio loro”, al alcance de todos a través de vimeo – en el que registra minuciosamente un taller de creación de aparatos sonoros en la Escuela 228 de Cevilar, una localidad rural de Tucumán. Entre clases de tecnología, el bullicio del recreo en el patio y pedidos de silencio para solemnemente arriar la bandera, el aula sede del taller se convierte en un laboratorio sónico, en el que los alumnos desatornillan aparatos electrónicos, descubren plaquetas y entrecruzan circuitos con estaño y soldadoras, para crear extraños aparatos sonoros a partir de artefactos electrónicos. Reinventan, subvierten las instrucciones binarias de chips diseñados de fábrica para una funcionalidad única. Se atreven a desafiar el mandato industrial “do not open this device” para crear nuevas entidades, que modulan frecuencias sonoras a partir de la luz, que reaccionan al contacto, al movimiento y que no existen en el mercado. José Villafañe, el documentalista, se mantiene bien cerca de la experiencia, a una exacta proximidad distante de los chicos, tratando de encontrarlos olvidados de la cámara que los está filmando sin perder detalle del asombro que convoca cada nuevo resultado. Apenas surge un sonido, raro como perro sin hocico, los alumnos se reconcentran, fijan toda su atención ahí. ¿Qué está pasando? Nuevos juguetes y aparatos aparecen, nuevos especímenes que piden en muchos casos un nombre propio, como la Atari Punk Console. Cablensteins y Jekillstores. La aventura se abre a nuevos territorios para los que no hay puentes. 

Mateo Carabajal, el docente / científico loco que guía la exploración, introduce a los chicos en la experiencia. Les explica que durante las siguientes semanas realizarán un taller intensivo de “básicamente electrónica” en los que construirán aparatos que no existen “prácticamente en el mundo”. Aparatos raros que van a aprender a desarmar y rearmar desde conocerlos en su intimidad electrónica. Mateo remarca la consigna de divertirse durante el proceso, “y en el medio…capaz que aprendemos algo”, dice para dejar clara su impronta pedagógica.

En un chat con Al oído, Mateo cuenta esa experiencia: “Hay algo de Víctor Frankenstein en el placer de descubrir la fisiología de lo que se nos ofrece como cajas cerradas e interactuar con esos organismos expuestos y sobre todo jugar con eso, buscando su error o mal función como generador de una aleatoriedad más orgánica. Menos robot que como te la ofrece el mercado. Esa es la idea, explorar lo físico.”

 “Las cosas que hago me han sorprendido primero a mí. Poder hacer sonido con luz de la manera en que lo hacemos, ese es el punto de partida: el asombro. Estos desvíos, estas perversiones electrónicas son súper sanas. Te muestra caminos alternativos, donde parecía que no había.”

“Estos nuevos bichos que no estaban en la paleta del músico hace diez años invitan a la novedad. No podés hacer la misma música con ellos que la que hacés con una criolla, sobre todo porque se trata de ‘infrainstrumentos’ que, por cierto, son bastante menos domeñables que una guitarra. Pero ahí justo es que se ponen buenos… Siempre desde el placer y la diversión como brújula, ‘la dicha en movimiento’”

­Mateo, ¿cuáles son tus “infrainstrumentos” favoritos?

La atari punk y todo lo que salga de un chip que se llama 555, que fue diseñado para hacer de corazón (literalmente) de otros circuitos digitales. Su uso dentro del mundo analógico-musical es infinito. Es un chip que sale 3 pesos y te puede dar muchas, muchas horas de diversión. Es el chip más antiguo aún en fabricación y en stock en cualquier parte del mundo.

¿Y en qué proyecto andan tus soldadores de estaño actualmente?

Estoy rediseñando los viejos aparatejos, atari, suboscilador, theremingo y armando una serie nueva de aparatillos que tienen la idea de reproducir los módulos de un sintetizador analógico modular pero un poco más divertidos en lo que hace a su forma de interactuar con ellos, porque no parece que tenga sentido clonar viejos diseños sin reproponer su funcionamiento. No es un aggiornamiento, sino un remix, tomar algunos de sus elementos para ponerlos a hacer otra cosa.

 Buena noticia... ¿Y en qué proyecto andan tus soldadores de estaño actualmente?

Estoy rediseñando los viejos aparatejos, atari, suboscilador, theremingo y armando una serie nueva de aparatillos que tienen la idea de reproducir los módulos de un sintetizador analógico modular pero un poco más divertidos en lo que hace a su forma de interactuar con ellos, porque no parece que tenga sentido clonar viejos diseños sin reproponer su funcionamiento. Tampoco es un aggiornamiento, sino un remix, tomar algunos de sus elementos para ponerlos a hacer otra cosa.

Conoce los aparatos de Mateo

Los aparatos de Mateo - el documental





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